Imperio Netflixiano

Por Alfredo Caminos

El Imperio Romano debe ser el ejemplo imperial más global de la Historia de la humanidad, por las ideas que tenía detrás, por la expansión, por el espacio y la duración de varios siglos. Y sobre todo, por la manera en que fue formándose sin una planificación original y que creció poco a poco al calor de las intenciones de sucesivos “gerentes” de los destinos, ya sean triunvirus, dictadores, augustos y aproximaciones a reyes y pontífices.

Hay otros imperios de la Historia que pueden parecerse, de menor duración aunque con los mismos defectos y similares virtudes. Además, el Imperio Romano es uno de los más próximos en cuanto a la influencia que tiene sobre el mundo occidental. No es motivo de este texto entrar en polémica sobre los romanos sino simplemente rescatar esa idea de expansión en busca de recursos y trascender los límites físicos de la región que le da origen. Era global, dejó una idea global en Occidente, y anticipó ideales imperiales que no pudieron repetirse con la misma magnitud.

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Roma nació como una población, una simple localización física que no requería ir más allá de los límites de las murallas, hasta que un rapto de sabinas impulsaron lo externo. Y mucho tiempo después, la necesidad del olivo como fuente de energía justificó la expansión. Como fruto de ello, la política y el orden republicano como construcción de una sociedad. Y también, la búsqueda de otros brazos esclavizados para mantener funcionando un sistema global de economía y forma de vida.

¿En qué momento confluye Netflix con el Imperio Romano? Mientras Netflix crece (nace y crece) bajo el ideal del entretenimiento, la globalización económica requiere mayor fuente de funcionamiento y allí es donde comienza la expansión para poder mantener un mundo mayor al inicial. Si bien el referido Imperio Romano no responde a una planificación exacta y programada, precisamente porque el nacimiento se debe a una serie de inesperadas situaciones, es el devenir de esas situaciones las que conducen los acontecimientos en busca de un mayor desarrollo, ampliación territorial y conducción de los ciudadanos hacia un destino común. Era destino de los romanos, sea o no cercanos geográficamente a Roma, está en el propio desarrollo del crecimiento exponencial del mismo imperio. Y Netflix sigue de alguna manera un recorrido similar. Se muestra con la misma lógica.

Netflix nace de una impertinencia y respuesta a una situación, según las anécdotas por la imposibilidad de la devolución de una película física en tiempo y forma. Más allá de la anécdota, la idea de películas “no físicas” es el nacimiento, y la red internet la modalidad. Por otro lado, era previsible que la red internet ya se vislumbraba a fines del Siglo XX como una posibilidad que dependía de la tecnología de la transferencia de datos. Incluso progresará actualmente y se multiplicará a medida que la transferencia de datos se amplíe.

Netflix no sería lo que es sino fuese por la necesidad satisfecha de la velocidad de megas circulando de manera ciberespacial. Y allí es donde el imperio, o la concepción de un mundo imperial, se debe a circunstancias entre históricas y casualidades. Ese camino es la construcción del imperio, y luego están las intenciones. intenciones de mezclar lo global con la política.

Este es el comienzo de un artículo que pronto estará referenciado.