Fake Transmedia

Cada vez más, la o el transmedia, se encamina hacia al exceso de información. Y por tanto, andará por desniveles y complicaciones, desvaríos y complejidades, ilusiones y falsedades. Se trata de la existencia de la fake transmedia, más que falsa por su contenido, por la imposibilidad de confirmación ante la saturación.

Pueden clasificarse por sus defectos transmediales. Por ejemplo, la ilusión de transmedia. A menudo se cree en la sola existencia de narración transmedia por la incorporación de participación o diversidad de soportes, pero las condiciones deben cumplirse de diferentes manera y en forma completa, para evitar precisamente una ilusión. Es frecuente en la prensa incorporar la recepción de mensajes de los usuarios, en la forma de la antigua modalidad “correo de lectores” y como se lo considera participación se piensa que está en una situación transmedial. Sin embargo, la característica transmedia de dicha participación debe ser la modificación del contenido original.

Tampoco debe considerarse transmedia a la actual deep fake, ya que este “falso profundo” es solo una modalidad destinada a participar de noticias falsas o fake news como complemento de las mismas antes que una variedad independiente. Se consumen por separado pero son parte de una misma acción.

De alguna forma la fake transmedia se asemeja al género “falso documental”. Porque es la forma la que crea la idea antes que la variedad y la mezcla.

La comunicación transmedial tiene un aire de modernidad, de presente actualizado y de futuro, todo al mismo tiempo. El vértigo y la necesidad de de velocidad comunicacional de los productores de contenido hace que incluyan solo parte de la concepción de transmedia antes que la confluencia de medios y soportes atrás de una idea.

La saturación de contenidos, de formas, de soportes y de modalidades de acción, no configuran por simple acumulación la transmedia. Debe atender más a la modificación y dispersión por participación antes que a la confluencia. “La saturación informativa que genera este proceso y que soportan las audiencias digitales se traduce en actualizaciones continuas, en una escasez de fuentes consultadas y de hechos suficientemente contrastados, así como en la estandarización de las narrativas periodísticas.” (Pedriza, 2017:144).

“La frecuencia a la que se produce, distribuye y consume información está alcanzando velocidades de vértigo” (Pedriza, 2017:130). Estas nuevas condiciones, especialmente en lo que respecta a lo noticioso, conforman el espacio-tiempo de situaciones que pueden intuirse como transmediales pero que en rigor tienen la característica de la velocidad y la falsa participación. ” Las narrativas transmedia y multimedia favorecen además la apreciada interacción entre el público y los productores de la información periodística. Las audiencias participan en la narración, no solo visualizando gráficos, fotografías y vídeos o escuchando archivos de audio, sino también ahora a través de las nuevas posibilidades que ofrece la realidad virtual y la grabación de vídeos en 360 grados.” (Pedriza, 2017:143).

Con esta breve reflexión se desea dar comienzo a una serie de casos que por acumulación e ilusión quieren, pueden y se reflejan como transmedia, y que los resultados explican y ejemplifican casos donde la transmedia, aún en casos de que efectivamente lo sean, no terminan comunicando nada ante la diversidad y variedad que imposibilitan la reflexión del consumidor participante. Esa es la fake transmedia.

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Fuente citada: Pedriza, Samia Benaissa. (2017). El Slow Journalism en la era de la “infoxicación”. Doxa Comunicación: revista interdisciplinar de estudios de comunicación y ciencias sociales.

Fake transmedia relacionada con las producciones audiovisuales de Hollywood: https://culturalgutter.com/2011/05/05/the_unnameable_future/