Dios es transmedia

Por Alfredo Caminos

No debe haber un ser más transmedial que Dios. Como concepto, como adjetivación, como sustancia, como universalidad. Dios es rector de almas vivas y muertas, y es rector también de cuerpos tangibles e intangibles.

Dios puede ser viejo o joven, y es viejo y al mismo tiempo es joven. Es niño y es adulto. Dios es negro, es gris, es blanco, es de todos los colores y transparente. Dios es mujer y es hombre, es asexuado y todos los sexos. Es animal, es planta, es piedra, es montaña y es mar. Es sol, es luna, es planeta, es universo y galaxia.

Dios es pasado, es futuro, es romano, es griego, es vikingo, es de oriente cercano y lejano, es inca, es chino y mongol, es egipcio ahora y antes. Son muchos y es poco, es único y colectivo. Es naturaleza y al mismo tiempo es etéreo. Es luz y es sombra, es maldad y es bondad. Es tolerante y es autoritario, es vertical y también horizontal.

Dios es judío, es cristiano, es musulmán, es budista y otros más. Es bueno y malo, es fuego y es agua, es tierra y es viento. Es guerra y es paz, es vid y es descanso, es belleza y fuerza, y es monstruo y es ternura. Dios es viaje y es quedarse. Dios existe o no existe.

Dios es, además, un concepto, una forma de ser, una manera de vivir, un modelo a imitar o un lugar de plegarias. Es rezo y es confianza, es duda existencial y al mismo tiempo es certeza. Es amar y odio, es venganza y es castigo, es duda. Es ruego, es esperanza, es imagen, es sonido, es palabra, es imaginación y está cuando no está.

Dios es un ciudadano y ciudadana, es divinidad. Es despertar y es caer. Es y solo es, o no es. Y con muchos brazos transmediales.